Texto y fotografía por Alfredo García Fernández
Dentro de la biología de la conservación y la protección de especies amenazadas, las translocaciones de conservación han sido unas de las actuaciones más mediáticas y conocidas. Son medidas para introducir organismos en poblaciones naturales, con el fin de mejorar la conservación y asegurar la supervivencia de especies en el medio y largo plazo. Puede hacerse en poblaciones ya existentes o crear otras nuevas, lo que permite una gran flexibilidad a la hora de plantearse cada una de ellas. Han sido empleadas como actuaciones para reforzar o reintroducir nuevos individuos en las poblaciones más frágiles, o bien para la creación de nuevas poblaciones que se habían extinguido, favoreciendo la conectividad y colonización de territorios perdidos. Casos como la reintroducción del lince o los refuerzos poblacionales de águilas o buitres han sido herramientas fundamentales para recuperar las especies en proyectos de conservación a lo largo de Europa. Consciente de esta situación, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el organismo que propone las directrices para la conservación a nivel mundial, dispone de herramientas, guías y recomendaciones que sirven como la base para el desarrollo de estos proyectos con ciertas garantías de éxito.
Las translocaciones de conservación se llevan realizando desde hace más de un siglo y, a pesar de ello, su éxito sigue siendo muy desigual. Es habitual que las traslocaciones que no resultan fructíferas queden sin difundirse o apenas se conozcan (la mal llamada «literatura gris»), dificultando el aprendizaje que se puede obtener de proyectos poco exitosos. Los motivos pueden ser variados: objetivos mal planteados, desconocimiento de la especie o del sistema, falta de medios o un marco temporal insuficiente para ver resueltos los objetivos que se planeaban. ¿Hubiéramos esperado recuperar las poblaciones de lince en España en 6 meses cuando hemos tardado casi 20 años en ver los frutos? Claramente sería un error de diseño. En otras ocasiones, los propios programas de conservación no suelen contar con un programa de seguimiento a medio o largo plazo, no han tenido en cuenta algunas externalidades (como el cambio climático, las amenazas de la biodiversidad o la propia estocasticidad biológica) o producen eventos inesperados (hibridaciones con otras especies, interacciones ecológicas indeseadas etc.). Es por ello, la necesidad de seguir profundizando en como diseñamos este tipo de proyectos de conservación que conllevan la translocación de individuos y la imperiosa necesidad de, si optamos por estas medidas, minimizar las probabilidades de su fracaso.
En este sentido, se han desarrollado esfuerzos, trabajos y análisis para intentar extraer conclusiones de las translocaciones de conservación para que las actuaciones que se realicen en un futuro cuenten con respaldo científico. Bases de datos compartidas, foros de intercambio de ideas y proyectos, guías y metodologías adaptadas a la ecología de cada paisaje y región son algunas de las actuaciones que se están llevando a cabo con la interacción de la comunidad científica, los gestores del territorio y las administraciones. El IICG-URJC llevamos colaborando desde hace varios años con expertos naciones e internacionales para el desarrollo de herramientas que permitan analizar, dar a conocer y, en definitiva, intentar mejorar las actuaciones que se van realizando. En los proyectos EVA y DACWIRE hemos diseñado nuevas poblaciones con variantes genéticas más eficaces que permitan mejorar la supervivencia de los individuos a largo plazo. Con el proyecto TRANSLOC hemos colaborado con investigadores de siete países europeos para buscar puntos en común, recopilar las iniciativas realizadas hasta la fecha y formar a los profesionales de la gestión y la conservación. La última reunión, workshop titulado «Mejora de las translocaciones en la ciencia de la conservación. Utilidad de la herramienta para la futura preservación de especies y conectividad», celebrado en Madrid durante el pasado junio y financiado por la 3ª Convocatoria Forward Thinking Actions del IICG-URJC, permitió poner en común los avances sobre la materia y planificar nuevos esfuerzos.
