Fotografía: banco imágenes IICG
Texto: Marcos Méndez
Las flores están cargadas de simbolismo, como el amor, la belleza, la juventud o… lo efímero de todo ello. ¿Quién no se ha emocionado con cada pétalo que perdía inexorablemente la rosa mágica en La bella y la bestia? Efectivamente, desde un punto de vista más materialista, un gran sector de la industria florícola se afana en mantener el mayor tiempo posible la vida de las flores, tanto en plantas de maceta como en flores cortadas. Y desde una perspectiva más ecológica y evolutiva, se sabe que es una batalla perdida, pues el mantener una flor abierta no solamente conlleva beneficios (económicos para la industria, de eficacia biológica para la flor) sino también unos costes, relacionados con el gasto de agua y de energía. Desde la ecología evolutiva se sabe desde mediados de los años 90 del pasado siglo que cada especie de planta tiene una duración de sus flores que es el producto de un balance entre la velocidad con la que exporta y recibe polen, por un lado, y los costes de mantener abierta la flor.
En tiempos recientes se han tratado de encontrar estrategias en la duración de las flores. Se ha propuesto que hay flores caras y baratas, y de corta o larga vida. Mientras que es fácil imaginar que las flores caras serán de corta vida y lo contrario pasará con las flores baratas, no está tan claro si hay flores caras y de larga vida, o flores baratas y de corta vida. El problema es que no hay acuerdo en cómo determinar qué es «caro» o «barato», ni en cómo tener en cuenta los beneficios, y no sólo los costes, en esta identificación de estrategias.
Para avanzar en esta definición de un «espectro económico de las flores», inspirado en ideas similares para la duración de las hojas, se organizó en septiembre en la Universidad Rey Juan Carlos un taller financiado por el Instituto de Investigación en Cambio Global. El promotor de la idea fue Marcos Méndez, catedrático de ecología y con experiencia en ecología evolutiva. Asistieron Adam Roddy y Mario Paiva, de la Universidad de Nueva York, que trabajan en los costes de producir y mantener abiertas las flores, Rachel Spigler, de la Universidad de Temple, y Jakub (Kuba) Stenc, de la Charles University en Praga, que han medido cómo la acumulación de polen varía con el tiempo que las flores están abiertas, Lars Götzenberger, de la Charles University en Praga, que ha trabajado en el espectro económico de las hojas, y Kevin Sartori, de la Universidad de Uppsala, que estudia la base genética que subyace a la duración de las flores.
Durante tres intensos días de trabajo y tormenta de ideas, se han identificado variables clave que pueden permitir integrar los costes de mantener flores abiertas con los beneficios en recepción de polen. Además se ha elaborado un esquema de investigación que permitirá delinear un primer esbozo del espectro económico de las flores. La integración de visiones complementarias ha sido clave para que este taller haya sido un éxito y se ha consolidado una colaboración que a buen seguro producirá una visión novedosa sobre la vida de las flores.
Floral longevity and resource economy: towards a stronger link with the floral economic spectrum (FLARE) Workshop, es el evento que se ha celebrado entre el 8 y el 12 de septiembre de 2025 en el Campus de Móstoles de la Universidad Rey Juan Carlos. Financiado por 2nd call Forward Thinking Actions del Instituto de Investigación en Cambio Global (IICG-URJC), ha reunido a expertos de prestigio internacional con el objetivo de profundizar sobre longevidad floral y economia de recursos hacia un vínculo mas fuerte con el espectro economico floral.
