Texto IICG-URJC y fotografía de Michele Spairani
Cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, una oportunidad para recordar que los ríos, lagos y humedales no solo nos proporcionan agua: también albergan una extraordinaria biodiversidad. Sin embargo, muchos de estos ecosistemas están entre los más amenazados del planeta.
La cuenca mediterránea, en particular, es un auténtico punto caliente de biodiversidad de agua dulce: alberga numerosas especies endémicas, es decir, especies que solo viven en esta región del mundo. Pero esa singularidad también implica fragilidad ya que muchas de estas especies tienen distribuciones muy pequeñas y son extremadamente sensibles a los cambios ambientales.
Un ejemplo poco conocido: una lamprea de río mediterránea
El Dr. Simone Guareschi, investigador del Instituto de Investigación en Cambio Global (IICG-URJC), en colaboración con la Universidad de Turín (Italia), ha participado en un estudio reciente, publicado en la revista Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems, en el que se ha analizado el futuro de una de las especies de lamprea (Lampetra zanandreai), un pez primitivo de agua dulce endémico del norte de Italia y asociado principalmente a la cuenca del río Po. Aunque poco conocida, esta especie representa bien la situación de muchas especies de agua dulce: vive en ríos pequeños y relativamente fríos, depende de sedimentos y hábitats muy concretos y tiene poca capacidad de dispersión. Estas características hacen que sea especialmente vulnerable a las presiones humanas.
¿Qué pasará en el futuro?
El Dr. Guareschi y el resto del equipo de trabajo recopilaron datos y utilizaron modelos de distribución de especies para predecir cómo podría cambiar su hábitat adecuado – aquel que reúne las condiciones necesarias para la supervivencia, reproducción y desarrollo del organismo – en el futuro bajo diferentes escenarios climáticos. El resultado es preocupante; se prevé una reducción significativa del área de hábitat adecuado para 2050, las zonas aptas podrían desplazarse hacia mayores altitudes, siguiendo temperaturas más frías y las áreas que seguirán siendo adecuadas serán pocas y fragmentadas. En otras palabras, una especie ya rara hoy podría volverse aún más rara en el futuro.
El cambio climático se suma a otras presiones
El cambio climático no actúa solo. El estudio muestra que muchas de las zonas que aún serían adecuadas para la especie coinciden con áreas con alta presión humana: presas, alteraciones del río, contaminación o cambios en el uso del suelo. Esto significa que la especie se encuentra atrapada entre dos grandes fuerzas del Cambio Global: por un lado, las transformaciones del paisaje y de los ríos y, por otro, el cambio climático. Además, el trabajo indica que la red de áreas protegidas Natura 2000 no cubre bien ni las poblaciones actuales ni los hábitats futuros potenciales de esta lamprea.
Un problema global de los ecosistemas de agua dulce
Aunque el estudio, en el que ha participado el investigador del IICG-URJC, se centra en una sola especie, su mensaje refleja un problema mucho más amplio. Los ecosistemas de agua dulce ocupan menos del 3 % de la superficie del planeta, pero albergan una proporción enorme de biodiversidad y proporcionan servicios ecosistémicos clave para las poblaciones humanas. A pesar de ello, están entre los ecosistemas más degradados del mundo.
A escala global, estudios recientes estiman que alrededor de una cuarta parte de las especies de fauna de agua dulce están en peligro de extinción, debido a factores como contaminación, presas, extracción de agua, especies invasoras o cambio climático.
El Mediterráneo en la primera línea del Cambio Global
El caso de Lampetra zanandreai ilustra un patrón muy común en el Mediterráneo: especies con distribuciones pequeñas, ríos altamente fragmentados por infraestructuras, fuerte presión agrícola y urbana, y un clima que se está calentando y secando rápidamente. En este contexto, la conservación de la biodiversidad de agua dulce requiere medidas que vayan más allá de proteger tramos aislados de río. Es necesario recuperar la conectividad fluvial, restaurar hábitats y anticipar los efectos del cambio climático.
Mirando al futuro
El mensaje principal de este estudio publicado el pasado febrero es claro: proteger las especies de agua dulce exige pensar en el futuro del clima y del territorio al mismo tiempo. En el Día Mundial del Agua, recordar la importancia de estos ecosistemas implica también reconocer que la conservación no debe tratar solo de proteger especies emblemáticas. Muchas veces, como en el caso de esta pequeña lamprea, se trata de proteger especies discretas y poco conocidas que son piezas clave del funcionamiento de los ríos. Porque cuando desaparecen las especies raras de nuestros ríos, también desaparece una parte esencial de la biodiversidad que sostiene la vida en el planeta.
Referencia:
Abbà, M., T.Cancellario, S.Fenoglio, A.Candiotto, M.Spairani, and S.Guareschi. 2026. “Rare Now and Rarer in the Future? Future Potential Distributions of the Endemic Lampetra zanandreai Showed Contractions in Its Suitable Areas.” Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems 36, no. 2: e70335. https://doi.org/10.1002/aqc.70335
